El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) publicó los microdatos del Censo 2022, revelando por primera vez un mapa algo más detallado de la afiliación religiosa en Brasil, con 210 millones de habitantes.
El país continúa siendo de mayoría clara de cristianos en su conjunto (católicos y evangélicos) superando el 80% de la población, aunque con transformaciones internas significativas entre sus distintas corrientes. Los datos muestran un crecimiento acelerado de personas sin religión y cambios metodológicos que afectan la medición de los grupos evangélicos, que suman en su conjunto un 26,9% de la población (unos 56 millones de personas).
El demógrafo José Eustáquio Alves señala que la pandemia, los recortes presupuestarios durante el gobierno Bolsonaro, la coincidencia con las elecciones polarizadas de 2022 y la violencia en zonas controladas por narcotráfico y milicias perjudicaron la recopilación de datos.
El crecimiento evangélico —especialmente pentecostal— continúa, aunque la metodología del IBGE dificulta medirlo con precisión. Los católicos pierden peso, las religiones afrobrasileñas crecen y la secularización avanza lentamente.
Para los evangélicos, especialmente pentecostales, el informe confirma su papel central en la vida social y política del país, aunque también evidencia la necesidad de mediciones más finas para comprender la magnitud real de su expansión.






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